Contratación en base a principios y valores en las entidades más grandes de la economía social

Desde hace ya mucho tiempo pero sobre todo desde que algunos nuevos partidos llegarán a los gobiernos municipales de muchas ciudades, se ha hablado mucho de las clausulas sociales para la contratación pública.[2][3]

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Las razones son obvias [1]; premiar la rentabilidad social, la creación de empleo, la economía real, potenciar la economía local, etc... Y todo ello a partir de los presupuestos públicos de las distintas administraciones, del dinero de todos dedicado a contratar aquellos que además de cumplir con las necesidades puedan acreditar su condición de empresas más sociales.

Sin embargo a pesar de lo obvio que parece todo, la realidad es mucho más compleja y existen múltiples impedimentos que ni con las clausulas sociales se pueden saltar. El tamaño de los contratos, las redes clienteales que se crean entre administraciones y empresas, la enorme complejidad administrativa, o simplemente el hecho de que la mayoría sean contratos menores que se reparten entre un pequeño grupo de empresas

¡17 empresas se repartieron 3 de cada 4 euros en adjudicaciones del Ayuntamiento de Madrid entre 2010 y 2013!

De todo esto habla mi compañero José Rubén en su blog ¿Y los contratos menores?

Pero, ¿qué ocurre con las empresas de la economía social? ¿se priorizan proveedores de la propia economía social? ¿se contrata siguiendo criterios y principios de la economía social?

De los grandes datos de la economía social: 43.000 compañías pertenecen a la economía social, que emplea a 2,2 millones de personas y facturaron en 2013 52.541 millones de euros; nos quedamos sin saber qué porcentaje de estos se debe a compras o servicios cruzados dentro de la propia economía social.

Esta es, creo yo, sin duda unas de las tareas y el problemas más importante al que se enfrenta la economía social.

Mi opinión sobre todo esto es que la fragmentación de la propia economía social en multitud de segmentos, entidades, asociaciones y diferencias de tamaño entre las entidades; hacen que se pierda visión común de unos principios y valores, que todos deberíamos compartir y nos deberían acercar para construir juntos una economía alternativa más social.

Un ejemplo,el Grupo Cooperativo Caja Mar, es uno de los más importantes en cuanto a facturación dentro de la Economía Social . En su informe anual sobre su responsabilidad social desglosa de forma detallada todo lo bien que lo hacen, pero si nos fijamos en un dato, en la página 47 de dicho informe aparece la cantidad de gasto en proveedores, desglosada, entre empresas residentes (empresas nacionales o no).

Facturación empresas residentes 114.256.200,00 €

114 Millones de euros en proveedores nacionales sí, pero sin ningún tipo de criterio agregado de cuantos de estos proveedores son parte de la economía social.

En el mismo informen hablan de un Código ético y de buenas prácticas de proveedores, colaboradores y subcontratas que deben aceptar los proveedores pero que se queda en generalidades muy interesantes para cualquier empresa, pero que no profundiza en principios y valores de la economía social.

Estos 114 millones de euros en proveedores es mucho más que el presupuesto por ejemplo del Ayuntamiento de Sevilla de 89M.

¿Tiene sentido que un grupo Cooperativo compuesto por 1,4 millones de cooperativistas no aplique en sus contrataciones con proveedores criterios en base a principios y valores de la economía social?

Se podrían poner muchísimos ejemplos más de las empresas con mayor volumen de negocio de la economía social dónde la gran mayoría tienen facturaciones por encima de los 100 Millones de euros, y que la gran mayoría no establece ningún tipo criterio social para contratar a sus proveedores.

Por todo esto, quizás sea el momento de trasladar al conjunto de las entidades de la economía social la importancia de interiorizar los principios y valores, para que no haya duda de que en procesos de contratación estos sean una más de las razones por las que contratar con una empresa u otra.

La economía social la formamos todos: mi cooperativa ENREDA de 6 trabajadores, el banco cooperativo con el trabajamos Fiare y sus resultados del segundo trimestre del 2015, la cooperativa de telecomunicaciones Eticom.coop con sus 1.700 socios, las cooperativas con las que trabajamos como Som Energia o Conil Hospeda que apuesta por nosotros para desarrollar sus proyectos.

Pero para transformar esta realidad económica necesitamos ir juntos, y que aquellas entidades más grandes que han conseguido crecer, que agrupan a cientos de miles de socios, que representan a miles de pequeñas entidades; den un paso definitivo para consolidar esta economía social en la que todas estamos trabajando desde unos principios y valores que deben ser los que nos distingan del resto de empresas.

Ojalá llegue a quien corresponda en Cajamar, DCoop, Covap, Coviran y otras tantas cooperativas que pueden hacer tanto por la Economía Social.

Actualizado: 15/09 La Cooperativa Consum responde a las dudas. Se agradece la rapidez y el interés mostrado.

Actualizado: 15/09 Covap, responde por DM, aunque no aportan muchos detalles sobre los criterios.

Actualización: 16/09 Eroski nos responde afirmativamente sobre usar criterios sociales en la contratación de proveedores, aunque no tenemos datos de porcentajes.


[1] (2014) Cláusulas sociales en la contratación pública

[2] (1/04/2016) El Ayuntamiento aprueba de forma definitiva las cláusulas sociales y medioambientales que condicionarán ya el gasto y la inversión de los Presupuestos de 2016

[3] (21/07/2016) El Ayuntamiento de Madrid introduce el Comercio Justo en los contratos públicos.

[4] Informe del Grupo Cooperativo Caja Mar

[5] Un capitalismo más humano pide paso

[6] REAS Red de Redes – Informe 2014

Pablo García

Pablo García

http://pablogg.com

Socio fundador de la Cooperativa enreda.coop #FLOSS #InnovacionSocial #ConocimientoAbierto

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